Con el esquí de fondo

Il macizo volcánico tiene un diámetro basal promedio de más de 40 Km, que se extiende desde la costa hasta el interior de Sicilia, esta ubicación le da un clima siempre cambiante, caracterizado por los fuertes ventos y lluvas intensas. En los meses de invierno el volcán es por lo general cubierto por una gruesa capa de nieve que suaviza la dureza de la lava, tornado más fácilmente accesibles lugares que, en otros períodos, son difícilmente transitables. Las nieves del Etna, debido a la proximidad al mar, tienen un alto índice de humedad, y las variaciones térmicas entre el día y la noche las transforman rápidamente, también en las grandes altitudes, con frecuencia los cerros estan cubiertos con hielo, obligando a los usuarios a utilizar técnicas clásicas de alpinismo con crampones y piolet. En una región insular como esta, la presencia del volcán en invierno, ofrece a los aficionados la posibilidad de poder moverse en un contexto “alpino”, utilizando para la progresión, de acuerdo a los gustos y habilidades: raquetas de nieve, esquí de fondo, esquí de montaña, crampones y piolet.

Los flancos del volcán entre los 1500 y 2000 metros de altitud, en una sucesión continua de campos lávicos, materiales eruptivos de varias edades y zonas boscosas con sus diferentes especies de plantas representan el ambiente ideal para el esquí de fondo.